YA NO "VENDEN" BUZONES: AHORA SON MONUMENTOS

Hay un dicho que se suele utilizar cuando alguien es engañado o estafado, principalmente al adquirir algo que no termina sirviendo para nada. “Me vendieron un buzón”, diría la víctima de esta falsa promesa, resignada. 

Según el mito urbano, esta maniobra existió en los comienzos del siglo XX en la Ciudad de Buenos Aires, donde una persona se paraba junto a un buzón y fingía ser el dueño del mismo para pretender cobrarle a alguien que se acercaba a dejar una carta. En medio del elaborado ardid, del participaba un cómplice que sí entregaba dinero, el estafador ofrecía venderle al engañado el buzón para que continuara con el negocio que, en realidad, no existía, porque los buzones no eran particulares.

Aristóbulo del Valle y Tucumán. Barrio La Colonia.

Actualmente quedan muy pocos buzones en el país y los que aun existen no funcionan. En el caso del partido de Quilmes, todavía se pueden ver en la calle ocho de enormes cilindros de hierro fundido, la mayoría de ellos pintados de rojo y que ya tienen unos 130 años de antigüedad.

 
Andrés Baranda y Carlos Pellegrini. Quilmes Oeste.

En este contexto, a fines de septiembre, por iniciativa de la Agrupación de Historiadores "Los Quilmeros" y la Junta de Estudios Históricos de Quilmes, y a través de la concejala Belén Marón, el Honorable Concejo Deliberante local promulgó la ordenanza 14342/25 que declaró a estos ocho buzones “Patrimonio Histórico”.

DÓNDE ESTÁN UBICADOS

-Chile 379, frente al Correo Argentino de Ezpeleta.

-José Hernández y avenida Mitre, en la vereda noreste de Quilmes Sur.

-Avenida Centenario y Lavalleja, sobre la vereda noroeste, en Quilmes.

-Avenida 12 de Octubre y Lisandro de la Torre, vereda sudeste, Quilmes Oeste.

-Andrés Baranda y Carlos Pellegrini, en el barrio La Colonia, de Quilmes Oeste.

-Calle 897 N° 4115, en la esquina del Correo Argentino, de San Francisco Solano.

-Juan Domingo Perón y Necochea, en el barrio La Colonia.

-Aristóbulo del Valle y Tucumán, del barrio La Colonia.

Según consta en la reciente ordenanza municipal, se trata de buzones que miden casi un metro de alto (si no están enterrados aún más) y pesan unos 170 kilos, con una chapa de 5 milímetros de espesor y un diámetro de 40 centímetros.

En febrero 1895 fueron instalados por el Correo que decidió unificar el tipo de buzón en todo el país. Los fabricó la metalúrgica Bash Hnos.-Taller del Fénix. En total se instalaron 715 (344 en la Ciudad de Buenos Aires y 371 en el resto de la Argentina) y luego pasaron a ser propiedad de la empresa Correo Argentino.


Un cartero vaciando un antiguo buzón porteño.
Foto: Archivo General de la Nación

De acuerdo a la ordenanza, los objetivos de esta declaración son que “las nuevas generaciones conozcan el antiguo sistema postal” y “las tradiciones pasadas de comunicación, fomentando el valor y el respeto” por la historia; y para que “formen parte de las atracciones y puntos turísticos de la ciudad, la segunda más antigua de la provincia de Buenos Aires y una de las que mayor cantidad de instituciones e historiadores que buscan preservar las raíces, tradiciones, cultura y sentido de pertenencia.


AA




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