UNA LEYENDA SUBTERRÁNEA QUE VUELVE A SALIR A LA LUZ

Refugio y defensa, almacenamiento, tránsito y hasta contrabando; las principales teorías que se han elaborado sobre las posibles funciones de los túneles de la Manzana de Las Luces, ubicada en el casco antiguo de la Ciudad de Buenos Aires y que, además de una infinidad de secretos, conserva un patrimonio histórico único.

Este sábado 27 de diciembre, después de muchos años de restauración, los túneles volvieron a abrir al público con visitas guiadas de unos 15 minutos de duración. El recorrido se puede hacer también los domingos, de 15 a 18, con turno previo y en grupos de hasta seis personas mayores de 16 años. 

Los túneles que se pueden recorrer.
Foto: Manzana de la Luces.
 

El recorrido incluye el acceso al mirador de los túneles, desde donde se ofrece una perspectiva de la antigua y enigmática vida porteña, mientras que las reservas se pueden hacer a través de la página web del Complejo Histórico Cultural Manzana de las Luces. 

Muchas preguntas, pocas respuestas

No se han encontrado hasta el momento demasiados documentos sobre quiénes construyeron estos túneles, cuándo ni por qué. La principal hipótesis apunta a que fueron obra de los jesuitas en los siglos XVII y XVIII, cuando también se levantaron en la misma manzana iglesias, edificios públicos y un antiguo fuerte.

Según el complejo, que depende de la Secretaría de Cultura de la Nación, “la única mención histórica es una comunicación interna de los jesuitas que data de 1710”.

La Compañía de Jesús supo llevar adelante este tipo de construcciones en otras ciudades como Córdoba y Lima, Perú.

En 1821 fue el periódico El Argos de Buenos Aires el que le dio a este espacio el nombre de “Manzana de la Luces”, en alusión a la intensa actividad intelectual y cultural desarrollada en el lugar.

Lo cierto es que, durante mucho tiempo, más allá de toda la intriga y el halo de misterio que siempre se generó alrededor de los mismos, estos túneles fueron olvidados y también descuidados. 

Las excavaciones científicas. Foto: argentina.gob.ar

En 1912, un derrumbe dejó al descubierto una entrada hacia estos pasadizos subterráneos y fue Héctor Greslebin, por entonces alumno de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, quien los exploró y, luego, ya como arquitecto, dirigió una expedición científica 

Durante las siguientes décadas, el complejo fue reconocido oficialmente como Monumento Histórico Nacional de forma escalonada: primero fue la Sala de Representantes, en 1942.

En los setenta se llevó a cabo una restauración bajo la dirección del arquitecto Jorge Gazaneo y en 1981 la totalidad del predio fue declarado Monumento Histórico.

Tres años más tarde, en 1984, los túneles se abrieron por primera vez al público para promover la difusión de su valor patrimonial.

A su vez, entre 2019 y 2022 se puso en marcha una gran obra de puesta en valor, por lo que el complejo permaneció cerrado, especialmente los túneles, que fue el último sector en retomar la actividad.

Propósitos del pasado y el mundo virtual del presente

Una de las teorías centrales sobre la función de los túneles es la de un refugio y defensa ante posibles ataques de los pueblos originarios, piratas y militares. También pudo haber funcionado como un gran depósito para almacenar víveres y bienes en tiempos de conflictos o enfrentamientos. 

Otra posibilidad es que se trató de un espacio especial y reservado para las autoridades jesuitas o los trabajadores y esclavos. Además, se especula que los túneles fueron utilizados para contrabandear mercadería a espaldas de la Corona española de la época.

En el mismo predio hay distintas construcciones históricas.
Foto: Manzana de las Luces.

En tanto, aquellos que no puedan acercarse personalmente hasta la Manzana de las Luces pueden, a su vez, explorar los túneles a través de manera digital, ya que el complejo ofrece aplicaciones y un video juego interactivo –tanto para celular como website- para conocer el contenido histórico de este espacio cultural. En este encuentro virtual, el visitante se encuentra con la guía “Naty”, quien recorre los pasadizos haciendo mención de distintas personalidades históricas vinculadas a los mismos. 

El complejo

La entrada principal está en la calle Perú 222, entre Moreno y Alsina. Mientras que la manzana se completa con la calle Bolívar, por donde se ingresa al Colegio Nacional Buenos Aires (1863) y a la Iglesia San Ignacio de Loyola (1710).

El complejo se trata de un amplio predio conformado por el Patio de la Procuraduría, la Plaza de la Ingeniería Argentina, las Casas Redituantes, la Sala de Representantes y el Patio Arqueológico.


Hay visitas guiadas por los distintos sectores del complejo.
Foto: Manzana de las Luces.

-Patio de la Procuraduría: construido en 1730, cuando comenzó a funcionar como la sede administrativa de los jesuitas. Allí se enseñaba teología, matemáticas y filosofía; además de contar con la primera botica de Buenos Aires. Tras la expulsión jesuita, albergó el Protomedicato del Río de la Plata, la Real Imprenta de Niños Expósitos, y la primera escuela de medicina. A partir de 1821, la Universidad de Buenos Aires (UBA) ocupó el edificio en su totalidad. Y en 1854, el Museo Público se instaló en el primer piso del ala norte.

-Plaza de la Ingeniería Argentina: en un primer momento, este era el espacio dedicado a las huertas jesuíticas de la botica. Luego fue sede del Consejo General de Educación de Domingo Faustino Sarmiento, el Instituto Topográfico (1821) y el Departamento General de Escuelas (1860). En 1921 se inauguró el edificio de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN), en cuya Aula Magna -recientemente reabierta tras una importante restauración-, Albert Einstein dictó una clase magistral en 1925. El edificio universitario fue demolido en 1972 por ser considerado "no histórico" por la Comisión Nacional de la Manzana de las Luces, funcionando por décadas como una playa de estacionamiento.

-Casas Redituantes: fueron un conjunto de viviendas de renta que el virrey Juan José Vértiz que se construyeron en 1782 con el fin de financiar una universidad. Sin embargo, resultaron un fracaso y las reconvirtieron en más de 30 calabozos para presos políticos. Tras la Independencia, albergaron a múltiples instituciones, incluyendo la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (de 1812 a 1901), el Archivo General de la Nación, el Tribunal de Cuentas, el Banco de la Provincia de Buenos Aires, el Juzgado de Comercio y distintas facultades y escuelas de la UBA.

También se desarrollan actividades artísticas.
Foto: Manzana de las Luces.

-Sala de Representantes: construida en 1821 sobre parte de las Casas Redituantes. Fue diseñada con un espíritu republicano por el arquitecto francés Próspero Catelin. Funcionó como sede de la legislatura de la Provincia de Buenos Aires desde 1822 hasta 1883. Allí juraron como presidentes Bernardino Rivadavia y Bartolomé Mitre, y se aprobó la Ley de Federalización de Buenos Aires en 1880. En su despacho contiguo, fue asesinado el ex gobernador bonaerense Manuel Vicente Maza en 1839. En la década de 1890 se convirtió en el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires y funcionó de esa forma hasta 1931. Luego se convirtió en Aula Magna de la Facultad de Arquitectura de la UBA. En 1971 fue desmantelada totalmente y se la reconstruyó como anfiteatro en 1981. En la actualidad se utiliza para realizar conciertos musicales, danza, proyectar cine, dictar conferencias y desarrollar congresos, entre otras.

-Patio Arqueológico: inaugurado en 2023, exhibe estructuras subterráneas descubiertas durante la puesta en valor del edificio en 2022. Los hallazgos incluyen un aljibe del siglo XVIII (uno de los más antiguos de la ciudad) y un sistema cloacal (canales, sumidero y pozos ciegos) utilizado por la UBA en el siglo XIX. 

Los recientes hallazgos arqueológicos.
Foto: Manzana de la Luces.

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