EL ECO DE LOS FORTINES QUE AUN SE OYE EN LA LAGUNA

Nacieron a finales del siglo XVIII para evitar el avance de los malones que cruzaba el Río Salado, la frontera natural de aquellos tiempos con el denominado “Desierto”. Ahora, esos mismos fortines son un motivo para celebrar si historia y la cultura de las comunidades que fueron creciendo alrededores de ellos y con el paso del tiempo fueron constituyendo la riqueza del territorio del interior bonaerense.

El Fortín de Ranchos. Foto: Municipalidad General Paz.

Ranchos
es una ciudad de unos 12 mil habitantes, que depende de la Municipalidad de General Paz, y desde hace más de dos décadas lleva a cabo el “Festival de Fortines”, un evento llena de espectáculos de música y danza en vivo, patio de comidas y paseo de artesanos en un paisaje único como lo es la Isla Central de la Laguna.

Con entrada libre y gratuita, los vecinos y vecinas, y también los visitantes de los alrededores, se reunieron en gran número desde las 20, cuando el sol comenzaba a posarse sobre el verde horizonte, y disfrutaron de distintos artistas locales, provinciales y nacionales.

Espectáculos en vivo en el escenario principal.
Foto: Municipalidad General Paz.

Gerardo, quien nació en Ranchos y ahora vive en Capital, donde también trabaja, siempre regresa a sus pagos, donde tiene muchos familiares y amigos, y a su querido Atlético Ranchos, el club de fútbol más grande dela ciudad y que compite exitosamente en la Liga Chascomunense de Fútbol.

“Antes el festival duraba cinco días y metíamos 10 mil personas”, recuerda en diálogo con Novelas a la Carta, con cierta nostalgia y melancolía, como si el pasado hubiera sido mejor. Probablemente sí, pero eso no le quita el orgullo de pertenecer a este festival.

“La celebración, que contó con un gran esfuerzo de la Secretaría de Cultura, reafirma el valor de estos espacios de encuentro que fortalecen la identidad cultural y el sentido de pertenencia de la comunidad”, sostuvieron desde la Municipalidad.

El festival se prolongó hasta la noche con una gran concurrencia.
Foto: Municipalidad General Paz.

Esta fiesta se creó en 2003 con el objetivo de celebrar el aniversario de la fundación de Ranchos, una de las poblaciones más antiguas de esta región de la provincia de Buenos Aires (1781), levantada en una posición estratégica en la ya mencionada frontera con el “Desierto”.

Y como si lo hubieran escuchado a Gerardo, la ciudad de vistió de gala desde el domingo 11 enero, con la 22° edición del Festival de Fortines, hasta el jueves 15, cuando se llevó a cabo el acto oficial por el cumpleaños 245 en la Plaza 25 de Mayo.

“Celebramos 245 años de historia compartida, de vecinos que se conocen y se acompañan, de tradiciones que se transmiten de generación en generación y fortalecen nuestra identidad. Una unión ciudadana que nos permite sostener nuestro modo de vida, honrar el pasado y seguir construyendo, juntos, el presente y el futuro de nuestra ciudad”, señalaron desde la Municipalidad en sus redes donde también compartieron un video institucional.

LA VIDA EN LA FRONTERA INTERIOR

En 1779 se puso en marcha el “Plan de Fronteras” durante el virreinato de Juan José de Vertiz y Salcedo, quien dispuso la construcción de un cordón de fortificaciones en distintos puntos de esa línea que los separaba de los pueblos originarios.

Entre las primeras edificaciones militares de la zona de lagunas estuvieron las de Chascomús, Monte y Lobos.

La laguna de Ranchos, un paseo imperdible.
Foto: Municipalidad General Paz.

El fuerte “Nuestra Señora del Pilar de los Ranchos” fue construido en 1781, también cerca de una laguna. Los integrantes de una compañía de Blandengues -milicias a caballo creadas en 1751 por Buenos Aires para la defensa interna- y un grupo de familias asturianas fueron los primeros en poblar esa edificación y las tierras a su alrededor que lentamente se fueron ocupando con chozas y ranchos, lo que le brindaron su característica esencial y su nombre.

El incipiente pueblo perteneció hasta 1785 al Pago de Magdalena y luego pasó a formar parte del de San Vicente. En 1815 se convirtió en partido, pero recién en 1822 adquirió autonomía política al ser designado el primer Juez de Paz. Por entonces ya contaba unos 800 habitantes.

En 1855 se establecieron con exactitud los límites del partido y se constituyó su primera Municipalidad.

En 1891 hubo una serie de reformas institucionales por las que el partido pasó de llamarse “Ranchos” a “General Paz” y también lo hizo su ciudad cabecera, que recién volvería a su antigua denominación en 1971.

Pero el de Ranchos no fue el único fortín que se levantó en aquella época de enfrentamiento con los pueblos originarios.

Los fortines unían los fuertes y se encontraban a unos 5 kilómetros de distancia entre ellos. Además de un perímetro protegido con alambre y cerco, y un mangrullo para ver a la distancia; puertas adentro tenían su propia huerta, hospital, depósito, polvorín y las habitaciones o ranchos “de quincha” para sus ocupantes.

Estos precarios ambientes estaban conformados por una trama de paja, totora o junco cosida sobre un armazón de cañas o ramas, y los soldados alegaban pasar largas penurias por el frío y el hambre.

Muchos otros fortines se fueron transformando más tarde en ciudades como Tandil, Bahía Blanca, Tres Arroyos, Villa Mercedes, San Rafael, Morteros, San Antonio de Areco, Salto, Rojas y Navarro, entre otros.

Mientras que en Ranchos, particularmente, se construyó en 1967 una réplica del fortín que forma parte de los sitios de interés que conforman el circuito turístico de la ciudad.

Imagen antigua de la réplica del fortín:
Foto: Archivo de la Memoria Fotográfica de Ranchos.



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