LA GRAN FUSIÓN INDUSTRIAL QUE NACIÓ JUNTO AL RÍO

La ciudad de Ensenada cumplió 225 años de historia y lo festejó con todo para homenajear el accidente geográfico que le dio su nombre y se convirtió en uno de los puntos de partida clave para el desarrollo de la provincia de Buenos Aires y el país. Un símbolo de la cultura del trabajo y la producción que va más allá de la portuaria y naval.

El nuevo Palacio Municipal. Foto: Prensa Ensenada.

El 5 de mayo se llevó a cabo la inauguración de la nueva Municipalidad, junto a miles de vecinas y vecinos, y la presencia del gobernador bonaerense Axel Kicillof, el intendente local, Maro Secco, miembros de su gabinete y otros jefes comunales de la zona. Se hizo el tradicional corte de cinta, el descubrimiento de una placa, hubo show de luces y una recorrida por el moderno edificio de seis plantas. Y como cierre de la velada se presentó el artista popular Peteco Carabajal.

Más temprano las autoridades de Ensenada se habían reunido en la céntrica Plaza Belgrano para el acto formal de izamiento de la bandera con la música de la Banda Infanto Juvenil del Bicentenario. Fue un desayuno con pastelitos y café, seguido por el Tedeum en la Parroquia “Nuestra Señora de La Merced”, ceremonia que encabezaron los Padres Fernando Contarino y Marcelo Toloza.

El izamiento oficial de la bandera en Plaza Belgrano.
Foto: Prensa Ensenada.

Mientras que el viernes 8 a las 19 se realizó la presentación de la antología "Historias de Ensenada", organizada por el Colegio La Inmaculada.

A su vez, el domingo 9 desde las 19 se llevó a cabo el gran Festival Aniversario, en Ortiz de Rosas y Cestino, donde se montó un imponente escenario en el que actuaron La Base, La Repandilla, Candu Domínguez, G Sony y diferentes bandas locales, con entrada libre y gratuita, paseos gastronómico y feria de artesanos para toda la familia.

Los vecinos y vecinas disfrutaron del festival.
Foto: Cultura Ensenada.

TIERRA A LA VISTA

El primer explorador y navegante en avistar la Caleta de Ensenada en el Río de la Plata fue el portugués Fernando de Magallanes en 1520. Él continuó con su travesía, pero años después llegaron los colonizadores españoles que se asentaron en los alrededores de Buenos Aires y tras la segunda fundación de la ciudad, en 1580, comenzaron a distribuirse chacras y estancias. Una de estas fue la del ¨Valle de Santa Ana¨, que posteriormente pasaría a formar parte del Pago de la Magdalena. 

En el siglo XVII, las tierras de Santa Ana pasaron a manos de Antonio Gutiérrez Barragán, quien conservaría una estancia entre sus descendientes, al punto que a toda la zona donde se ubicada esta inmensa propiedad se la llamaría “Ensenada de Barragán”.

En el siglo XVIII comienza a tener repercusión las grandes cualidades portuarias de este paraje, que permitía el buque de buques pesados y la navegación del “Río Santiago” y el canal “EL Zanjón”. Ante esta situación, los españoles decidieron que este puerto natural necesitaba protección, por lo que se montó un fuerte que sirvió para vencer en la batalla a los portugueses que querían quedarse con el sitio.

Pero esta primera fortificación se derrumbaba constantemente por la creciente el río, por lo que a principios del siglo XIX se construyó una nueva en la que se asentó una guardia militar permanente que fue dando lugar al nacimiento del pueblo, en el que comenzaron a desarrollarse los primeros comercios y así se fueron afincando los vecinos que trabajaban en ese rubro.

El virrey Marqués de Avilés encargó al ingeniero voluntario Pedro Antonio Cerviño que realizara un reconocimiento del terreno para fijar la instalación de una plaza, la iglesia y las principales casas, y la traza se aprobó el 5 de mayo de 1801, fecha que se tomó como la de la fundación de Ensenada.

Tras las invasiones inglesas de 1806 y 1807, y la Revolución de Mayo de 1810, el gobierno de la Primera Junta resolvió instalar un saladero en Ensenada en vez de a orillas del Riachuelo y decretó la habilitación de su puerto con rebajas del 2% en los derechos de extracción de los cueros vacunos para incentivar esa actividad económica.

Esto dio origen a la instalación del primer saladero en Ensenada que perteneció a Roberto Staples, Juan MC Neile y Pedro Trapani. Y para 1815 se extendieron más establecimientos de este tipo de Barracas al Sur hasta la actual La Plata. Uno de los principales fue “Las Higueritas” de Juan Manuel de Rosas, que funcionaba en Quilmes.

En 1821, Trapani a abrió su propio saladero sobre el arroyo Doña Flora y llegó a ocupar hasta doscientos hombres entre 1821 y 1826. Pero con la caída de Bernardino Rivadavia en 1827 hubo una fuerte crisis que lo obligó a cerrar e instalar otro en la boca del Riachuelo.

Ensenada continuó creciendo, no solo a nivel portuario sino también urbano y político, y en 1856 el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires la declara cabecera del partido y así comienza a funciona su propia delegación municipal.

Este crecimiento se vio potenciado a partir de la llegada del tren desde Buenos Aires hasta Ensenada, cuya primera formación arribó al muelle de Punta Lara en 1872.

También en 1982 se inauguró el saladero “3 de Febrero” Antonio Cambaceres, quien introdujo métodos mecánicos y físicos revolucionarios para la época.

Tras la llegada del telégrafo en 1876 y la constitución del Consejo Escolar local, en 1882 el gobernador Dardo Rocha declaró a Ensenada como capital provisional de la provincia de Buenos Aires.

Mientras que en 1890 se terminó de construir el puerto que pasó a llamarse el de “La Plata”, que tuvo un gran éxito hasta que abrió el puerto de Buenos Aires. Pero este resultaba ser insuficiente pata ser el único oficial, por lo que en 1904 la Nación y la Provincia acordaron utilizara el de La Plata para buques de guerra, instalaciones para el manejo del carbón, etc., dejando de funcionar como puerto de cabecera y una terminal industrial.

La vieja terminal portuaria de Ensenada.3
Foto: Puerto La Plata.

También a principios de siglo XX se instalan en Ensenada la Base Naval, la Escuela Naval, el Liceo Naval y el Hospital Naval. 

En 1923, el Gobierno Nacional cede tierras de su propiedad a la Secretaría de Marina para la instalación en la margen derecha del Río Santiago de un astillero, siendo este el origen de Astilleros y Fábricas Navales del Estado S.A. (AFNE S.A.), el que años más tarde sería transferido al Gobierno de la Provincia.

Luego de las gestiones realizadas por el general Enrique Moscón y firmados los convenios con las empresas constructoras, los materiales provenientes de los Estados Unidos comenzaron a llegar al puerto de Ensenada y en 1925 se abrió la primera destilería de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), creada tres años antes.

En tanto, el Fuerte Barragán fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1942.

Finalmente, el 17 de julio de 1957 se creó oficialmente el Partido de Ensenada, que luego adquiriría su propia bandera y escudo, los cuales mantiene hasta la actualidad.

La terminal platense hoy. Foto: Puerto La Plata.

LA BANDERA Y EL ESCUDO

Desde 1999, las instituciones de Ensenada más representativas homenajean a su ciudad a través de una bandera propia que muestra, en su paño superior, la línea del horizonte, bajo un cielo azul-celeste y con un sol que nace, se presenta esplendente y con rayos flamígeros.

La bandera del partido. Foto: Municipalidad Ensenada.

En el paño medio, de mayor ancho, se dibuja la costa de una “ensenada”, la que le dio nombre al pueblo, bañada por el río, con una “punta”, la Punta de Lara, destacada sobre su margen interior, todo ello cubierto por tapiz vegetal de color verde-monte.

En el paño inferior, del mismo tamaño del superior, bajo la inscripción “Ensenada”, grabada en letras de color amarillo-sol, aparece el color rojo-sangre, marcando la fusión de todos los orígenes raciales, desde el padre indio hasta el último inmigrante, y como símbolo del amor fecundo y del esfuerzo solidario y creador.

Por su parte, el escudo consta de un óvalo de doble trazo –más pronunciado el externo– e inscripto en el mismo con caracteres mayúsculos romanos se lee: arriba, de derecha a izquierda, “Municipalidad”; y abajo, “de la Ensenada”. Ambos textos se encuentran separados por dos viñetas de cuatro puntos que forman un rombo.

En tanto, el óvalo interno está cortado por la línea del horizonte. En el superior se muestra un velero tipo fragata, de gran porte con sus velas arriadas e izando bandera argentina. Adentro se observan las tranquilas aguas de un río-mar, y se dibuja la línea de la costa en forma de una caleta.

El velero además de ser un símbolo náutico universal, representa el comercio portuario y la inmigración que a través de los buques llegaron a estas costas.

El escudo. Foto: Municipalidad Ensenada.

El agua, de ondas tranquilas, es el condicionamiento del paraje y el que ha conformado la ensenada, el accidente geográfico que da el nombre al distrito.

RÍO SANTIAGO

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) incrementó el comercio y el transporte de materias primas exportables desde la Argentina que también intensificó la defensa de su soberanía. En este escenario en 1934 se creó la Comisión de la Marina Mercante, lo que dio impulso a un plan específico e integral de construcciones navales que se llevaría a cabo posteriormente en Puerto Belgrano, Tigre, San Fernando y fundamentalmente en Río Santiago, de Ensenada.

La entonces Marina de Guerra ordenó la construcción de nueve rastreadores Parker, los cuales debían desarrollarse íntegramente en el país. Por ello se utilizaría un astillero que condujera todo el operativo. Así surgió la decisión de establecer un gran astillero para construcciones navales militares y los talleres generales de la Base Naval de Río Santiago, que fueron la base de lo que hoy es Astillero Río Santiago (ARS). 

El paso más importante en cumplimiento de aquella finalidad fue la creación de una escuela de artesanos. A ella ingresaban aprendices entre los 14 y 16 años y egresaban a los cuatro años con el grado de "ayudante obrero".

El ARS era un establecimiento industrial en poder del Estado que funcionaba con un régimen de trabajo acorde a los parámetros de una gran empresa industrial. Ante ello, en 1953 el Poder Ejecutivo creó Astilleros y Fabricas Navales del Estado (AFNE), una empresa integrada por el Astillero Río Santiago (ARS) y la Fábrica Naval de Explosivos Azul (Fanazul), que dependía del Ministerio de Marina. Ubicado en Ensenada, el ARS comprendía en aquel entonces unas 229 hectáreas y 55 áreas productivas.

El astillero llegó a contar con una planta de unos 5.500 empleados y 3.000 contratados por distintas empresas subcontratistas y entre sus producciones más importantes se destacaron el buque tanque “Ingeniero Silveyra” y los cargueros “Almirante Storni”, “Neuquén II”, “Libertador José de San Martín”. También construyó motores diésel y grúas para sus buques y otros astilleros y locotractores para Ferrocarriles Argentinos; elementos para turbinas hidráulicas, componentes nucleares y bogies para ferrocarriles.

La construcción de barcos de gran porte.
Foto: Astillero Río Santiago.

En los 80´ se realizaron, además, grandes construcciones navales, como los petroleros “José Fuchs” y “Presidente Arturo Humberto Illia” y las 6 corbetas para la Armada Argentina: Espora, Rosales, Spiro, Parker, Robinson y Gómez Roca

En agosto de 1993, el astillero salió de la órbita del Ministerio de Defensa de la Nación y pasó a depender de la provincia de Buenos Aires, perdiendo gran parte de su superficie que pasó a manos de la Zona Franca La Plata. En 2006 se recuperó parte de ese territorio y con ello áreas indispensables para la producción, como talleres y playas de trabajo.

De esta manera, el ARS volvió a posicionarse como motor de la industria naval con la construcción de los cinco buques graneleros para una empresa alemana y la que se está llevando a cabo del segundo buque productero “Juana Azurduy” para la empresa PDVSA de Venezuela.

A su vez, el astillero cuenta con su propio Archivo Histórico y Museo que conserva y exhibe, a través de muestras y talleres, el valor del patrimonio vinculado a esta industria y que se convirtió en un espacio central para eventos nacionales y provinciales, como la Noche de los Museos.

ESPACIOS NATURALES Y URBANOS

Ensenada es una ciudad que ofrece a los vecinos y vecinas distintos circuitos para recorrer y conocer. El circuito “Punta Lara” incluye 14 kilómetros de playas con espacios de descanso para disfrutar del río y que bordean parte de la Reserva Natural homónima, que es un área protegida que se extiende hasta el partido de Berazategui a través de 6.000 hectáreas que representan el paisaje característico de la ribera rioplatense: juncal, matorral ribereño, pajonal, ceibal, espinal, pastizal, lagunas, cursos de agua y selva marginal. Aquí viven 451 especies de vertebrados (59 de peces, 19 de anfibios, 24 de reptiles, 314 de aves y 34 de mamíferos) y unas 115 especies de mariposas diurnas, entre otros invertebrados. En este circuito también hay parroquias, capillas, un parque costero, el Polideportivo Diego Armando Maradona, clubes como el Universitario y el imponente Palacio Piria, de principios de siglo XX, declarado Monumento de Interés Histórico Provincial y hoy en un avanzado estado de deterioro. Además, está la Isla Santiago en la que viven unas 300 personas y la Escuela Naval, creada a fines del siglo XIX. 

La costa de Punta Lara. Foto: Municipalidad Ensenada. 

Luego está el circuito “El Dique” con su gran variedad de parques y plazas, un hospital zonal de rehabilitación, la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, la biblioteca popular Mariano Moreno y hasta una fábrica de sombreros fundada en 1904 y la única de su tipo que existió en Latinoamérica.

Paseo del Dique. Foto: Municipalidad Ensenada.

El circuito “El Farol y Campamento” ofrece una serie de 12 murales en medio de un barrio, desde calle San Nicolás a Rodolfo Ortiz, constituyendo así una galería de arte a cielo abierto que recuerda que este lugar fue bombardeado durante el Golpe de Estado de 1955. Durante ese ataque, Rodolfo “Cholo” Ortíz murió resistiendo en su casa de chapa y zinc, la cual aún se conserva y está señalizada como Sitio de la Memoria. En este circuito están también el puente giratorio, una obra de ingeniería que permitía el ingreso ferroviario desde Ensenada; y el puente holandés, levadizo y que se construyó originalmente con bases de ladrillo y luego se sustituyó por una estructura de hormigón y metal. Además, se ubica en este sector el club YPF con su edificio de grandes dimensiones, la sede principal de la Prefectura Naval fundada en 1810 y el puerto Ensenada, inaugurado en 1890.

La construcción de esta terminal estuvo a cargo de la empresa Lavalle, Medici y Cía. y fue dirigida por el ingeniero holandés J. A. Waldorp. La obra demandó una inversión de 18 millones de pesos oro y para ello se emplearon 4.500 obreros con sus directivos, jefes y capataces. Se encuentra ubicado frente a la vía navegable troncal del Río de la Plata y cuenta con un servicio ferroviario propio para realizar maniobras dentro de la jurisdicción portuaria.

Uno de los 12 murales del barrio Campamento.
Foto: Pensa Ensenada.

Por otro lado, se encuentra el circuito “Barragán”, que contiene el fuerte homónimo y el Museo histórico. Del fuerte original donde se resistió el desembarco británico de 1806 se conserva el trazado, la torre y la base de ladrillos que reemplazaron la antigua estructura de adobe. originales, siendo este una reconstrucción que data del año 1800, del antiguo fuerte de adobe. En 1985 el museo pasó a ser Patrimonio Municipal y en 1992 fue declarado Monumento Histórico Provincial, y se puede visitar de manera libre y gratuita. Y en el mismo predio que el fuerte funciona el museo “Héroes de Malvinas”, inaugurado en 2007.

El Fuerte Barragán. Foto: Municipalidad Ensenada.

Por último, se encuentra el circuito “Centro”, en el que se ubica el Palacio Municipal original de  la década del 20´, con su estilo neoclásico de dos plantas, luego ampliado en 1955 y 1985. En esta zona funciona el Centro Cultural “Vieja Estación” con una arquitectura de estilo inglés, típica del ferrocarril de principios del siglo XX. Esta construcción de tres plantas con galería se levantó en 1887.

En 2020 se inauguró en este circuito el edificio “Malvinas” para generar un nuevo espacio para el desarrollo de diversas actividades y que tiene una capacidad para 1200 personas.

Cerca de allí está el paseo gastronómico con diez locales rodeados de arboledas y tres sitios municipales abiertos a la comunidad: la Biblioteca, el Cine Teatro con 300 butacas y el Polideportivo que en su planta baja cuenta con canchas para la práctica de diversas disciplinas, museo del deporte, dormis y vestuarios, mientras que la planta alta tiene 510 metros cuadrados, de los cuales 420 son cubiertos y con piso de parqué.

Una imagen antigua del Palacio Piria.
Foto: Municipalidad Ensenada.

En el centro también está el templo principal: la Iglesia Nuestra Señora de la Merced con su estilo neoclásico italiano diseñado por el arquitecto Pedro J. Benoit y construida por Enrique Vespignani. Se le suma la plaza “Manuel Belgrano”, con su monumento a la bandera nacional; y las sedes de otras asociaciones vivas como los Bomberos Voluntarios de 1896, la Sociedad Obrera Italiana de 1891, y clubes históricos que forman parte de la identidad local como Regatas, Náutico y Defensores de Cambaceres. 


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