JÓVENES, ROCK Y PLAYA: UNA COMUNIÓN PRIMAVERAL
Cada septiembre, Monte Hermoso vuelve a convertirse en punto de encuentro para miles de jóvenes y familias que llegan desde distintos lugares del país para celebrar la llegada de la primavera. Música, playa, fogones y espectáculos son parte de una tradición que nació en 1971, fue declarada Fiesta Nacional en 1993 y que, detrás de su carácter festivo, permite descubrir también la historia y el patrimonio cultural de una ciudad que comenzó a construirse mucho antes de que existieran los primeros boliches y escenarios.
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| La gente en la playa de Monte Hermoso, celebrando la primavera. Foto: Monte Hermoso Ciudad. |
Hay ciudades que tienen una fiesta y hay ciudades que, durante algunos días del año, parecen convertirse ellas mismas en una fiesta. Monte Hermoso pertenece a esta última categoría: cada septiembre, cuando el invierno empieza a quedar atrás y los primeros días templados invitan a acercarse al mar, la ciudad cambia su ritmo habitual y recibe a jóvenes, familias y visitantes que llegan para celebrar la Fiesta Nacional de la Primavera, una tradición que comenzó hace más de medio siglo y que hoy forma parte inseparable de la identidad montehermoseña.
La celebración se desarrolló esta vez durante el viernes 18, sábado 19 y domingo 20 de septiembre, con entrada libre y gratuita, y volvió a reunir música, actividades culturales y propuestas recreativas en distintos puntos de la ciudad. El centro de la celebración estuvo, como ocurre tradicionalmente, en la Plaza Parque Libertador General José de San Martín, donde se instalaron el gran escenario de los recitales, los fogones de la amistad y la enorme carpa que durante esos días funciona como comedor popular.
El escenario central recibió el sábado a Cruzando el Charco, la banda platense que desde 2012 construyó su identidad mezclando rock, candombe, cumbia, reggae, pop y funk, con canciones que transitan el amor, el barrio, la noche y la amistad.
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| El show de Cruzando del Charco. Foto: Monte Hermoso Turismo. |
Mientras que el domingo fue el turno de Guasones, otro nombre surgido de la inagotable cantera rockera de La Plata, formado a comienzos de los años 90 y reconocido por su rock directo, guitarrero y de fuerte tradición stone.
Además, la banda liderada por Facundo Soto tiene una particularidad: es la que más veces se presentó en la Fiesta Nacional de la Primavera, con actuaciones registradas en 2007, 2011 y 2013.
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| Facundo Soto, líder de Guasones. Foto: Monte Hermoso Turismo. |
“Son días para disfrutar, encontrarnos y darle la bienvenida a una de las épocas más lindas del año”, señalaron desde el municipio, que busca promover el turismo durante las cuatro estaciones y no solamente durante los meses de verano.
UNA FIESTA QUE EMPEZÓ HACE DÉCADAS
Pero para entender por qué esta fiesta ocupa un lugar tan especial en la vida de Monte Hermoso hay que mirar más allá de los escenarios, de los recitales y de los miles de jóvenes que durante tres días ocupan las calles, porque detrás de esa celebración contemporánea existe una historia que comenzó mucho antes y que también tiene al mar como protagonista.
La Fiesta de la Primavera nació formalmente como evento regional en 1971, impulsada por la apertura de la primera escuela secundaria de la localidad. La llegada de nuevos jóvenes montehermoseños, sumada a los contingentes estudiantiles que comenzaban a arribar desde Bahía Blanca, Coronel Dorrego y Tres Arroyos, encendió la tradición de celebrar el 21 de septiembre junto al mar.
Durante los años 70, el festejo se concentraba en algunos de los boliches y confiterías que marcaron aquella época, como El Álamo, Aranjuez, Moroco's y Tamarisco, mientras que los programas incluían desfiles de carrozas artesanales, fogones frente al mar y la tradicional elección de la Reina Provincial de la Primavera.
Para mediados de los años 80, aquella celebración que había comenzado como una fiesta juvenil ya se había transformado en un fenómeno masivo e indispensable dentro del calendario turístico de la región. En 1986 compartieron cartelera Sumo, Las Primas y Sergio Denis, mientras que un año después el show principal quedó en manos de Los Abuelos de la Nada.
Después de 22 años de crecimiento y prestigio regional, en 1993 la fiesta fue declarada oficialmente Nacional bajo la organización de la Municipalidad de Monte Hermoso, y aquella primera edición con el nuevo rango tuvo una programación que reunió a León Gieco, Patricia Sosa, JAF y La Sonora de Bruno Alberto.
Durante los años 90 la celebración adquirió una dimensión todavía mayor. Los estudiantes comenzaron a copar la ciudad y a dormir en campings, autos o casas alquiladas entre muchos amigos, mientras nuevos boliches, como Margarita y Gitanes, marcaban el pulso de las noches. Por el escenario de la Plaza Parque General San Martín pasaron entonces bandas fundamentales de la música argentina, entre ellas Los Piojos, Los Auténticos Decadentes, La Portuaria, Bersuit Vergarabat, Las Pelotas y No Te Va Gustar.
Hoy, la Fiesta Nacional de la Primavera funciona como el inicio informal de la temporada turística y alcanza, año tras año, niveles de ocupación hotelera cercanos al 100 por ciento.
Y la Plaza Parque Libertador General José de San Martín es, una vez más, el corazón de esa celebración.
LA PLAZA QUE SE CONVIERTE EN ESCENARIO
Delimitada por las calles Pedro de Mendoza, Pablo Pandeles, Patagonia y avenida Bahía Blanca, la Plaza Parque es uno de los principales espacios de esparcimiento de Monte Hermoso y combina naturaleza, recreación y cultura, convirtiéndose durante todo el año en punto de encuentro para residentes y visitantes.
Dentro de su extenso predio funciona el Casino de Monte Hermoso y también un anfiteatro natural donde cada año se realizan los espectáculos masivos de la Fiesta de la Primavera. Durante los días del festejo, las áreas verdes se transforman en lugares de descanso y encuentro, mientras los sectores de juegos infantiles recuerdan que la fiesta no está pensado únicamente para los estudiantes.
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| La fiesta en la plaza. Foto: Monte Hermoso Ciudad. |
La playa también se convierte en escenario de juegos y actividades deportivas y, como parte de la celebración, la elección de la Reina Nacional de la Primavera marca uno de los momentos tradicionales del encuentro, con la joven elegida como embajadora de Monte Hermoso durante su mandato.
Pero mientras en la plaza la música vuelve a ocupar el centro de la escena, en otro punto de la ciudad una antigua casona cuenta una historia completamente diferente.
DEL BOLICHE AL HOGAR DE LA CULTURA
El primer día de la fiesta comenzó a las 19 en la Casa de la Cultura, con la inauguración de la muestra “Postales para mirar mañana”, un recorrido por las ilustraciones del artista Matías De Brasi que pudo visitarse durante todo el fin de semana.
Al día siguiente, a las 14, el mismo espacio recibió el mural en vivo “Florecerá la Memoria”, una propuesta colectiva realizada junto a la Escuela de Educación Artística N° 1 Gustavo Cerati y el propio De Brasi.
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| El mural en vivo "Florecerá la memoria" Foto: Monte Hermoso Turismo. |
La elección de este edificio para una actividad cultural no es casual.
Después de arduas gestiones del Ejecutivo Municipal, a fines de 2023 comenzó la restauración de una de las casonas más emblemáticas de Monte Hermoso, con el objetivo de convertirla en la primera Casa de la Cultura Municipal. El espacio fue inaugurado el 1° de abril de 2025 y desde entonces funciona como centro para la promoción y difusión de distintas expresiones artísticas locales, además de convertirse en punto de encuentro para nuevas generaciones de artistas, docentes y amantes del arte.
La casona, ubicada en Patagonia 547, data de la década del 50 y perteneció originalmente a una de las familias fundadoras de Monte Hermoso: los Costa.
En 1955, sin embargo, el edificio comenzó una nueva vida al convertirse en el primer local nocturno de la ciudad, conocido como Tico Tico, nombre tomado del famoso tema brasileño de Zequinha de Abreu. Fue la primera “buat” o whiskería con estilo propio y una decoración tan particular que llegó a atraer a escritores, músicos, científicos y artistas de todo el país.
Se decía que, si alguien pasaba por Tico Tico, era imposible no escuchar risas, jazz y el tintinear de copas hasta el amanecer.
Durante los años 60, la casona se convirtió en el hogar de Mario Costa y Alberto Castaño, creadores de aquel espacio icónico, quienes la bautizaron como La Colina y quedaron estrechamente vinculados con la cultura local y nacional.
Después de su fallecimiento, la casa permaneció cerrada durante más de 25 años, hasta que finalmente se concretó el sueño de sus antiguos propietarios y de toda la comunidad: transformarla en la Casa de la Cultura de Monte Hermoso.
La restauración fue impulsada por el Ejecutivo local junto con la Secretaría de Turismo y Cultura para generar un lugar destinado a la enseñanza, práctica y difusión de disciplinas como danza, teatro, música, literatura y fotografía. Actualmente funciona allí la Dirección de Cultura Municipal, que impulsa actividades abiertas a la comunidad y busca que residentes y visitantes reconozcan, valoren y disfruten el patrimonio artístico local.
El predio cuenta además con un moderno Domo Cultural, un espacio multifuncional con capacidad para 90 personas donde se realizan conferencias, charlas, talleres y obras teatrales.
Así, una casa que alguna vez fue residencia familiar, después boliche y finalmente refugio cultural, volvió a abrir sus puertas para recibir a las nuevas generaciones.
La Dirección de Cultura, dependiente de la Secretaría de Turismo y Cultura, tiene entre sus objetivos promover, fortalecer y difundir la actividad cultural de Monte Hermoso, generando espacios de encuentro, participación y desarrollo para toda la comunidad. A través de talleres gratuitos, encuentros artísticos, festivales, exposiciones y espectáculos, busca facilitar el acceso al arte y la cultura, acompañar el desarrollo de los artistas locales, promover nuevas iniciativas y trabajar en la preservación y puesta en valor del patrimonio histórico y cultural.
ANTES DE LOS ARTISTAS, UN PASADO REMOTO
Pero Monte Hermoso tiene una historia que se remonta mucho más atrás que sus primeros artistas, sus boliches o incluso sus primeros habitantes permanentes.
Para conocerla hay que entrar al Museo de Ciencias Naturales Vicente Di Martino.
Inaugurado el 21 de septiembre de 1977, precisamente en la fecha que dio origen a la fiesta, el museo es uno de los espacios culturales más emblemáticos de la ciudad y tiene como misión investigar, preservar y compartir el patrimonio natural y arqueológico de la región.
En sus salas, el visitante puede realizar un verdadero viaje en el tiempo: allí aparecen restos de megamamíferos del Pleistoceno, como gliptodontes y mastodontes que habitaron esta zona, junto con evidencias arqueológicas que revelan la presencia humana en estas costas hace más de 7.000 años.
También hay espacios dedicados al ecosistema marino, a la flora y fauna de los médanos y una muestra itinerante que se renueva constantemente.
El museo coordina, además, las visitas guiadas al Área 3 de la Reserva Natural Provincial Pehuén Co-Monte Hermoso, donde se conservan huellas humanas y de animales prehistóricos, un patrimonio científico y turístico único en la región. Las visitas guiadas se realizan únicamente durante la temporada estival.
De pronto, la fiesta de la primavera parece tener otra dimensión.
Los jóvenes que llegan para celebrar el comienzo de una nueva estación pisan una tierra donde la presencia humana puede rastrearse miles de años atrás.
Y todavía falta conocer el símbolo que probablemente mejor represente a Monte Hermoso.
LA LUZ QUE GUÍA DESDE LO ALTO
A sólo tres kilómetros al este del centro se levanta el Faro Recalada a Bahía Blanca, uno de los emblemas de la ciudad.
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| El Faro Recaldada a Bahía Blanca. Foto: Monte Hermoso Ciudad. |
Sus 67 metros de altura y sus franjas horizontales rojas y blancas lo convierten en el faro más alto de Sudamérica en estructura abierta y en una de las construcciones más imponentes de la costa bonaerense. En su interior, un tubo central de un metro y medio de diámetro contiene una escalera circular de más de 300 escalones que conduce hasta el sistema óptico, el emisor de luz que todavía guía a los navegantes.
Fue inaugurado el 1° de enero de 1906, cuando la navegación y el comercio marítimo de la región comenzaban a adquirir una importancia creciente y el puerto de Ingeniero White se consolidaba como punto estratégico para Bahía Blanca y para el país.
Su estructura metálica desmontable fue fabricada en Francia, según modelos utilizados en Europa, y constituye un verdadero testimonio de la ingeniería de comienzos del siglo XX.
Hoy continúa funcionando bajo la órbita del Servicio de Hidrografía Naval y combina historia, ciencia y paisaje costero, aunque por razones de seguridad actualmente no está permitido ascender.
En el predio funciona además el Museo Naval, inaugurado oficialmente en abril de 1999, en el marco de los festejos por el 20° aniversario de la creación del Municipio de Monte Hermoso. Allí se conserva una colección de piezas relacionadas con el faro y con la navegación, entre ellas textos, fotografías, cartas náuticas, lentes ópticas, sistemas lumínicos y válvulas solares.
Aunque actualmente no se encuentra abierto al público, el museo continúa siendo un testimonio del patrimonio marítimo local.
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| La imponente altura del faro. Foto: Monte Hermoso Ciudad. |
TODO TIENE UN ORIGEN
Para comprender realmente la ciudad hay que retroceder todavía más.
Mientras en mayo de 1810 Buenos Aires celebraba el proceso de emancipación de la Corona española que seis años después desembocaría en la declaración de la Independencia, estas tierras estaban habitadas por pueblos originarios, entre ellos vorogas, tehuelches septentrionales y, más tarde, mapuches, que llegaron con su cultura desde la cordillera.
Los alrededores de la Laguna Sauce Grande ofrecían reparo de los vientos del sur, agua dulce y alimento, condiciones que favorecieron la presencia de estas comunidades.
En 1520, parte de la expedición de Hernando de Magallanes navegó frente a estas costas y, muchos años después, en 1794, el explorador Alessandro Malaspina observó un gran médano de aproximadamente 30 metros de altura y lo bautizó Monte Hermoso. Aquel nombre, nacido de la mirada de un explorador sobre el paisaje, terminaría identificando al balneario.
Más tarde llegarían Charles Darwin y los hermanos Ameghino, atraídos por la riqueza natural y geológica de la región.
En 1897, Silvano Dufaur compró unas 4.000 hectáreas donde hoy se levanta la ciudad. Su hijo Esteban se instaló allí para levantar la estancia El Recreo y luego La Loma, dando los primeros pasos hacia una comunidad estable.
En 1904 comenzó la construcción del Faro Recalada, por la fábrica Bernard Barbier Turenne, que también participó en el ensamblado de la Torre Eiffel. La luz del faro es visible a casi 50 kilómetros de distancia, mientras que su estructura, bajo la supervisión del ingeniero Luis Luiggi, llegó a contar con 331 escalones para acceder a una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad.
El turismo llegaría poco después y, curiosamente, también tendría al mar como responsable.
En 1917, la goleta norteamericana Lucinda Sutton, que transportaba maderas hacia Bahía Blanca, fue sorprendida por una tempestad, encalló en un banco de arena y quedó en peligro de naufragar. Los tripulantes arrojaron el cargamento al mar y la corriente hizo llegar aquellas maderas hasta estas costas, donde terminaron formando parte del primer gran proyecto turístico del lugar: el Hotel Balneario Monte Hermoso, conocido como Hotel de Madera, inaugurado el 1° de enero de 1918.
Para la época era un complejo moderno, con sesenta habitaciones, cocheras cubiertas, fábrica de hielo y soda, luz eléctrica, cine, casino y otras comodidades, además de un sendero entre los médanos que se convertiría en el actual camino sinuoso, posteriormente forestado con eucaliptos por Dufaur.
Pronto comenzaron a llegar visitantes de Bahía Blanca, Coronel Dorrego y toda la región.
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| El atractivo único de los atardeceres en la playa. Foto: Monte Hermoso Ciudad. |
Durante las décadas siguientes, Monte Hermoso creció alrededor de aquel espíritu de hospitalidad: se trazaron calles, se forestaron médanos y llegaron los primeros pobladores estables; en los años 40 se aprobó el plano del pueblo, se abrieron los primeros comercios y comenzaron a llegar servicios como la luz eléctrica, la escuela y la subprefectura.
Para los años 60, Monte Hermoso ya era un destino turístico nacional. En 1975 obtuvo la categoría de ciudad y, finalmente, en 1979 alcanzó su autonomía municipal.
UNA ESTACIÓN QUE SIEMPRE VUELVE
Cuando cae la tarde, la ciudad vuelve a llenarse de música.
En la Plaza Parque, el escenario espera a los músicos y los jóvenes vuelven a reunirse alrededor de los fogones, mientras la playa conserva todavía algo de la luz del día.
Pero ahora la fiesta parece contar otra historia.
La de una ciudad cuyo pasado puede medirse en miles de años de presencia humana, en exploradores que observaron sus costas, en científicos que estudiaron sus fósiles, en un faro francés que continúa encendido, en una casona que fue residencia y boliche antes de convertirse en Casa de la Cultura, en un museo que guarda la memoria de los pioneros y en una celebración que comenzó alrededor de una escuela secundaria y terminó convirtiéndose en una de las fiestas populares más importantes de la región.
Monte Hermoso sigue creciendo sin perder su esencia: un lugar donde el mar se une con la historia y donde, cada septiembre, una nueva generación vuelve a encontrarse para celebrar la primavera.
Quizás por eso la fiesta no sea solamente una fiesta, sino también una forma de hacer memoria. Una manera de decir que el verano todavía está por llegar, que el invierno quedó atrás y que, mientras la música vuelve a sonar junto al mar, una ciudad entera sigue contando su historia.








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